Teatro

PresentacionYo no quería llamarme Marisol. Quería llamarme Julia, Sofía o Almudena. Quizás Alma o Paloma. Lástima que uno no elige las condiciones en las cuales le toca vivir.Presentacion
Creo que la historia de mi nombre empieza con el rechazo que le tengo al mismo: desde que era una niña muy pequeña, he querido cambiarlo. A los seis años, insistía en que todo el mundo me llamara Disangel. A los trece, firmaba mis cartas de amor como Espiral. Hoy sigo esperando el nombre perfecto. Pienso que, un día, me llegará de la misma manera en la que llegan todas las buenas ideas: por sorpresa.
Ahora


Exilios de la tardeEntonces uno viene a París a olvidar las penas que ha dejado en otro continente y se topa en cambio con nuevas soledades inventadas. Siempre hay recuerdos en las paredes de otro idioma, porque aquello que no se entiende, se interpreta. Es esa estúpida necesidad de darle nombre a las cosas como si fueran objetos en una estantería de mercado. Relacionar palabras con palabras, crear hilos conductores de objetos a objetos, ver reflejada en una persona a otra persona. Todo lo nuevo se acaba volviendo rutina y se ha caminado esta calle ya más de diez veces en dos semanas, en un rodeo inevitable de pasos queExilios de la tarde
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"Con toda su hipocresía, fatigosos trabajos y sueños rotos, no deja de ser un hermoso mundo. Sé jovial. Lucha por ser feliz." (Autor desconocido)
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"Con toda su hipocresía, fatigosos trabajos y sueños rotos, no deja de ser un hermoso mundo. Sé jovial. Lucha por ser feliz." (Autor desconocido)
no puedo esperar a que sea sabado para ir a ahogar mis penas en un té de menta francés!
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"La vida solo dice las palabras que le hemos enseñado"
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